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Melodía, romance y manipulación en Cuba a propósito de una canción

Marzo 3, 2021


Por Claribel Terré Morell


 
Testimonio

Melodía, romance y manipulación en Cuba a propósito de una canción

La escritora cubana Claribel Terré Morell, porteña por adopción, repasa el hitazo musical, con su réplica oficialista, y se pregunta cómo salvar la madre de todas las grietas.
Yotuel y la letra del hit pintada sobre su torso. Foto: instagram yotuel
 
Para los cubanos los matices parecen no existir. Parecen… Eres de los nuestros o no; y en ese nuestro-mío se arma la podrida. Algo así como todo o nada, blanco o negro, izquierda o derecha, los que se quedaron o los que se fueron, Patria o Muerte Patria y Vida. No importa si estás en La Habana en plena Plaza de la Revolución o en cualquier capital o pueblo del inmenso mundo.
 
 
¿Qué pasa en Cuba?, es la pregunta que más me han hecho en los años que vivo fuera de ella. En los últimos días la pregunta viene también con respuestas de cubanos y extranjeros en forma de videos en Facebook, vivos de Instagram, twitter, repost… Manifestaciones, huelgas, canciones pidiendo cambios, actos, repudios, enfrentamientos… Un amigo me dice en mensaje de voz que la Revolución se caerá gracias a los celulares. Suspira y ratifica: “Ahora se puede saber lo que pasa en vivo y en directo”.
Según datos del Ministerio de Comunicaciones (Mincom), actualmente siete millones de cubanos acceden a Internet por diferentes vías, de ellos 4,2 lo hacen a través de datos móviles. Hay acceso a Facebook, Whatsapp, YouTube y a los principales diarios del extranjero.
 
“No entiendo nada”, me dice otro amigo que trata de comprender si esto tiene que ver con la libertad, incluida la de prensa, o no. O cómo hacen en Cuba para pagar el acceso a Internet si allá se gana en pesos y no en dólares. Puedo responderle pero creo que seguirá sin entender.
 
Reviso mi teléfono y me llega por décima vez la imagen del mulato más bello del mundo. Tiene pintado en el pecho, sobre los músculos perfectos, las palabras, Patria y Vida, revisión de la tradicional consigna revolucionaria de Patria o Muerte ¡Venceremos!, que no necesita ser sarcástica.
 
“Vida, es lo que yo quiero al lado de ese mulatón”-, me avisa una amiga argentina. La política no le importa pero mira el video y se hace la gran historia con el músico y actor cubano, ganador del Grammy, quien por si fuera poco lleva en su nombre todos los pronombres. Se llama YOTUEL.
 
La historia de Patria y Vida, la canción que recorre el mundo y quiere cambiar la historia es una de las últimas noticias que llegan desde allá. Una canción hecha entre varios músicos conocidos, en el país y afuera, a la que le llueven calificativos, según el bando del que venga. No es la gran canción pero sí es una novedad y tiene todo lo que al cubano le gusta: melodía, lenguaje popular, romanticismo, guapería… Y manipulación, agrega otro amigo que desde La Habana, está a favor de la libertad de expresión pero “con matices”. ¿Cuáles matices?, le pregunto pero no responde. Debe haberse quedado sin saldo en el teléfono o no quiere profundizar.
 
Este lunes no se hizo esperar la réplica del presidente Díaz Canel, con una canción y Youtube de cinco protagonistas, Patria o muerte por la vida. No hay mucha sutileza en la letra de esta respuesta. En la versión oficialista nacida en La Habana cantan Raúl Torres, Annie Garcés, Dayana Divo, Karla Monier y Yisi Calibre. Más mujeres, más consignas y una música que también es pegadiza. ¡Ah …!, y la bandera cubana de la que todos hablan, el único fondo de la imagen, es más grande, como si el futuro de Cuba fuera solo una cuestión de tamaño.
 
La rígida política cultural cubana hace alarde desde sus inicios de la mirada sospechosa, donde cualquier hecho es desconfiable y detrás de cualquier artista o intelectual que sobresalga o haga algo diferente, puede haber un espía al servicio del enemigo, un mercenario y otros tantos calificativos. La mayoría de las veces la palabra mercenario está desvirtuada. Sponsor, mecenas, dinero, becas, palabras que son tan normales en el mundo de la cultura, en un sistema político de partido único son asociadas casi siempre a la traición.
 
A propósito del Movimientos San Isidro y el 27N, recuerdo los conflictivos y fecundos años 80 y principio de los 90 en Cuba, fin de la caída del campo socialista, "período especial cubano", cuando no existían las redes sociales para dar a conocer lo que pasaba, pero sí artistas, intelectuales, colectivos y grupos, parte de una generación de la que formo parte con nuevas inquietudes artísticas y a la vez políticas y sociales, como El programa de Ramón en la radio, con el adelantado y talentoso, Ramón Fernández Larrea y su equipo, míticas exposiciones como las que hicieron los de Volumen Uno , 4x4, , Puré, Arte Calle, el dúo René Francisco y Ponjuán, el Proyecto Castillo, en la plástica; la revista Memoria, dirigida por Tania Bruguera, los estudiantes de periodismo que se reunieron con Fidel Castro en 1987, y muchos otros hechos en todos los campos de la cultura, que buscaron viabilizar el debate.
 
Cuba es un universo muy complejo, difícil de entender para el resto del mundo y en especial para la argentinidad, con la que tiene muchos puntos en común. Tampoco es un país donde no pasa nada o lo que pasa, pasa solo entre unos pocos. La liviandad con la que suele tratarse la situación cubana y los pedidos desaforados de odio y sangre, de una y otra parte, no contribuyen a una solución. La isla es una sola en medio del Mar Caribe. No puede ser clonada en muchas otras islas para que cada cual tenga la suya y haga en ella lo que quiera.
 
La revolución cubana contribuyó a definir el mundo moderno hace más de 60 años. En el medio, muchas cosas cambiaron. Hoy las antiguas lealtades, las viejas historias con sus héroes desaparecen inexorablemente por el paso del tiempo y surgen otras. En una época alejada de la lógica, la política no se caracteriza por su elegancia y Cuba no es la excepción. Más de 60 años con una misma dirigencia, un solo partido y la crítica como tabú, no es nada normal.
 
A la visión querible pero infantilizada de una isla que lucha por la construcción de un mundo de iguales, parece faltarle la disciplina requerida para transformar de manera significativa un sistema político. A esto se une la realidad manipulada y/o polarizada, el eterno bloqueo, campañas de odio, egos, la no existencia de una oposición cohesionada, el silencio de los reformadores dentro del gobierno, la maltrecha economía…. También el “me callo” o el “no quiero líos” o “esto es lo que hay” o “por esto luché y por esto muero” de la gran mayoría de los ciudadanos de a pie que son quienes pueden impulsar cualquier cambio con sus acciones.
 
Escribo esto en Buenos Aires, desde una calle con el mítico nombre de Santa Fe. No es lo mismo hablar o escribir desde allá que desde aquí, con las necesidades vitales cubiertas y cierta seguridad de que lo que digas no te convertirá en un perseguido. Bueno, más o menos. No tengo mucha Fe en el sentido estricto del término: hablamos de la seguridad o confianza en una persona, cosa, deidad, opinión, doctrinas o enseñanzas y, como tal, se manifiesta por encima de la necesidad de poseer evidencias que demuestren la verdad. Tengo sí y además soy FE (Familiar en el Exterior), lo que para los cubanos en la isla hoy es una ayuda incuestionable.
 
Un globo terráqueo en mi habitación tiene más alfileres clavados que muñequita de vudú. Cada uno me recuerda la historia dividida, en muchos pedazos, de amigos y familia, buena parte de ella en Cuba.
 
Creo firmemente en la importancia de que en Cuba se acepte y no se reprima la pluralidad de ideas. Sería un paso importante que dejaría atrás muchas de las noticias que hoy forman el mundo cubano. Unos y otros podrán demostrar en la práctica sus buenas o malas intenciones.
 
Aclaro que aún con los cambios no habrá un mundo idílico. “La democracia exige tolerar un cierto nivel de basura, y ahí es donde tenemos que ponernos de acuerdo”, decía hace poco el escritor y periodista español Daniel Gascón. Imagino una futura conversación cuando la democracia ya sea un hecho en Cuba porque la verdad a veces no es la que tú quisieras… pero el inmovilismo tampoco.
 
Claribel Terré Morell es periodista y escritora. Nació en Cuba y vive en Argentina. Dirige la revista de cultura BeCult y la agencia BeCult Creativa.
 
 
 
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