Entrevista
Entrevistar a Romain Nadal fue un privilegio. Transmite sensibilidad y empatía, junto a una enorme capacidad de trabajo y una gran experiencia.
En el marco de nuestro Especial Mes de la Mujer, conversé con el Embajador de Francia en la Argentina en un encuentro que refleja su manera particular de entender la diplomacia: no como un rol distante, sino como un trabajo de inmersión en la sociedad.
Desde Marianne —asociación independiente de la Embajada, pero en una relación de colaboración fluida y enriquecedora—, abordamos su mirada sobre el lugar de las mujeres en la actualidad, sobre liderazgo y poder, entre otros temas.
Durante el mes de marzo, junto a su equipo impulsa diversas iniciativas vinculadas a la inserción profesional, la lucha contra las violencias y la puesta en valor de historias de mujeres con trayectorias significativas.
Entre ellas, destaca especialmente el acompañamiento a Jean-Michel Bouvier, padre de una de las jóvenes francesas víctimas del doble femicidio en Salta, un caso que sigue movilizando la búsqueda de justicia y que pone en evidencia las violencias que pueden atravesar las mujeres, incluso lejos de su país.
La conversación también recorre historias de compromiso y resiliencia, como la de una madre que visibiliza la vida cotidiana con una hija con discapacidad, en línea con una diplomacia que busca dar lugar a voces y experiencias concretas.
Más que hablar de sí mismo, Nadal propone mostrar, escuchar y poner en valor a quienes, desde distintos lugares, encarnan los desafíos y transformaciones de nuestra sociedad.
A continuación nuestras preguntas y sus respuestas
“¿Qué cree que las mujeres hacen mejor que los hombres en posiciones de liderazgo?”
Considero que las mujeres aportan una sensibilidad y una capacidad emocional que, lejos de ser un cliché, constituyen una fortaleza. Estas cualidades les permiten comprender y gestionar con eficacia los aspectos más humanos del liderazgo, aquellos que a menudo los hombres dejamos en segundo plano por nuestra inclinación hacia la practicidad.
De igual manera, creo que las mujeres son mucho más creativas y flexibles al momento de encontrar soluciones, eso es muy importante en el liderazgo, porque muchas veces los pensamientos rígidos de quienes están en posiciones de poder hacen que las situaciones se estanquen.
Y, por último, diría que la comunicación en las mujeres suele ser más efectiva, aunque nosotros solemos ser más directos. Las mujeres tienen, a mi criterio, mucho más asertividad a la hora de comunicarse y eso es una gran ventaja en posiciones de liderazgo.
- “¿Cree que el poder se transforma cuando hay más mujeres en la mesa…?
Creo que realmente el poder se transforma cuando hay mujeres en la mesa, porque conlleva un equilibrio de perspectivas. Sin la intuición, asertividad y claridad de las mujeres, la mesa se tambalea… Por otro lado, creo que debemos normalizar que en una mesa solo haya mujeres. Por años hemos visto los negocios, la política y los cargos de poder en general como algo naturalmente masculino y esto es un mito. Las mujeres son líderes natas igual o mejor que los hombres, según sea el caso. El liderazgo femenino suele mostrar mayor adaptabilidad frente a las crisis, incorporando sensibilidad social y pragmatismo. La presencia de mujeres en espacios de poder no solo representa igualdad, sino que también genera políticas más orientadas a bienestar, educación, salud y sostenibilidad.
En otras palabras, cuando las mujeres participan en la toma de decisiones, el poder deja de ser visto únicamente como control y pasa a ser entendido como responsabilidad compartida. Esto no significa que los hombres no puedan ejercer un liderazgo inclusivo, pero la diversidad de género enriquece la dinámica y transforma la cultura política y empresarial.
- “De apostar por un proyecto liderado por mujeres franco-argentinas este año, ¿en qué área pondría su energía?”
Muchos proyectos franco-argentinos están liderados por mujeres. Les daré un ejemplo particularmente ilustrativo: en el ámbito económico, y más específicamente en la minería, la mayor inversión francesa, de 900 millones de dólares, en la provincia de Salta, está liderada por una mujer, Christel Bories, presidenta del grupo minero y metalúrgico global Eramet. Se trata de una planta de extracción de litio inaugurada en julio de 2024, una de las más grandes de Argentina.
Otro ejemplo en materia cultural: dos mujeres, una francesa, Natalie Musteata, y una argentina, Violeta Kreimer, están dentro de los productores del cortometraje “Deux personnes échangeant de la salive” que acaba de ser premiado en la Ceremonia de los Premio Oscar 2026. Francia y Argentina comparten una misma pasión por el cinema, y el arte en general. En este sentido, la Embajada a través del Institut Français d’Argentine apoya a las mujeres argentinas cineastas.
- “Si Marianne tuviera que actualizar su lema hoy, ¿seguiría siendo Liberté, Égalité, Fraternité… o deberíamos agregar Sororité?” ¿sororidad está incluido en fraternidad?… o necesitamos nombrarla para hacerla visible?”. “Sororité” completa, actualiza y humaniza la palabra fraternité, no es reemplazo pero evolución.
Históricamente, el vocabulario de la Revolución Francesa de 1789 era masculino, pero la evolución del derecho y la sociedad ha integrado a las mujeres en nuestra comunidad de ciudadanos. Sororidad es una de las grandes reivindicaciones que la sociedad comienza a incluir cada día más en nuestro pacto republicano. Sin embargo, considero que no es necesario modificar nuestro lema. El principio de Fraternidad, tercer pilar del lema francés abarca la idea de solidaridad y de vínculo social entre los ciudadanos. No se limita a una fraternidad masculina: se trata de un principio universal que incluye a todas las personas, mujeres y hombres, como miembros de la comunidad nacional. Las mujeres están, por tanto, plenamente incluidas en este principio: la fraternidad no es una noción de género, sino un valor universal.
Otro de los principios de nuestro lema, la Igualdad, creo que la propia palabra encarna el sentido de la lucha por una sociedad donde todos, sin importar nuestro género, seamos iguales ante la ley y tengamos las mismas oportunidades. Es un valor imprescindible para la República.
Y el tercer pilar de nuestro lema, la libertad, Francia se enorgullece en ser un país pionero en cuanto a la libertad de las mujeres, de vivir bajo sus elecciones. En un mundo donde las mujeres son cada vez menos libres a niveles inaceptables, como vemos en países como Irán o Afganistán, nuestro país, si bien aún tiene retos por delante, se enorgullece de ser un faro de la libertad femenina. Por supuesto, aunque las libertades fundamentales están garantizadas, debemos seguir promoviendo este valor en todos los ámbitos, para que las mujeres francesas cada día más se sientan libres de violencia, acoso, discriminación, sexismo y tantos otros aspectos que enfrentan en la sociedad actual.
Además del lema de la República, Marianne puede ampararse en la actual Constitución francesa para defender los derechos de las mujeres, que si bien no están consagrados en un solo artículo de nuestra Constitución, están garantizados por el principio de igualdad y por el ordenamiento jurídico constitucional, en particular el Preámbulo de 1946, que afirma la igualdad entre los sexos (cito): «La ley garantiza a las mujeres, en todos los ámbitos, los mismos derechos que a los hombres». Este es el primer reconocimiento explícito de la igualdad de género en un texto constitucional francés. Por lo tanto, la igualdad de género forma parte del ordenamiento jurídico constitucional, lo que significa que el Consejo Constitucional puede utilizarlo para censurar leyes que violen este principio.
Quisiera subrayar que para garantizar la aplicación concreta de los derechos de las mujeres, la Constitución francesa se ha enmendado en los últimos años, sobre todo para fortalecer la paridad política: la reforma constitucional de 1999 añadió que «la ley promueve la igualdad de acceso de mujeres y hombres a los cargos electivos». Y en respuesta a los crecientes ataques contra las mujeres que desean controlar libremente sus propios cuerpos, la Constitución francesa consagró la protección de los derechos reproductivos: la interrupción voluntaria del embarazo se constitucionalizó en marzo de 2024, incluyendo explícitamente en la Constitución la libertad para las mujeres de recurrir a la interrupción voluntaria del embarazo.
Por lo tanto, Marianne tiene razón al ser vigilante y combativa; poner en práctica el lema de la República exige una movilización constante. Nuestra historia constitucional muestra una evolución gradual y a menudo muy lenta: ¡el sufragio femenino se concedió en Francia recién en 1944! Hemos avanzado gradualmente de la igualdad formal a la igualdad sustantiva, con protecciones específicas adaptadas a los desafíos contemporáneos. La evolución de los derechos de las mujeres en Francia es el resultado de una lucha colectiva, liderada por personalidades visionarias (Olympe de Gouges, Simone de Beauvoir, Simone Veil, Gisèle Halimi, Françoise Giroud…) que supieron transformar sus luchas en avances legislativos y constitucionales.
Frente a los conflictos actuales
Francia ya viene trabajando con una política explícita que integra la igualdad de género y la participación de las mujeres en la diplomacia y en la paz, dentro de su Estrategia Internacional de Diplomacia Feminista 2025-2030, que plantea precisamente la participación plena e igualitaria de las mujeres como elemento clave en la prevención y resolución de conflictos.
- ¿Cuál cree que es el aporte más concreto que las mujeres pueden traer para resolver un conflicto, para pedir justicia o para conseguir una paz duradera?”
La participación de las mujeres y la igualdad de género no solo son un imperativo moral y político, sino también una herramienta esencial para la prevención de conflictos, cuya eficacia ha sido demostrada, y un factor clave para una paz duradera. Es fundamental que todos sepan que cuando la igualdad entre mujeres y hombres es una realidad, los riesgos de conflicto disminuyen. Asimismo, es fundamental que todos sepan que cuando las mujeres participan en los procesos políticos, estos procesos son más sostenibles. ¿Y cómo pueden las operaciones de mantenimiento de la paz proteger eficazmente a toda la población civil sin la participación de las mujeres como agentes de paz y seguridad en todos los niveles y en todos los pilares: militar, civil, político y económico? Capacitar a las mujeres para que sean agentes de paz y seguridad también implica garantizar sus derechos económicos, sociales y culturales. Sin embargo, la frecuente falta de acceso a la educación, la propiedad, el empleo, estructuras financieras adecuadas y servicios de salud hace que las mujeres sean más vulnerables a las consecuencias de los conflictos, de los que suelen ser las primeras víctimas.
En las crisis internacionales, las mujeres siguen estando excluidas con demasiada frecuencia de los debates, independientemente de la fase de las negociaciones, o relegadas a debates que perpetúan estereotipos sobre su papel en la sociedad. Resulta tristemente sintomático constatar, como bien señaló el Secretario General de la ONU, que en los últimos veinticinco años, solo el 2 % de los mediadores y el 8 % de los negociadores en la gestión de crisis internacionales han sido mujeres.
La participación política de las mujeres depende en gran medida de su emancipación en el sentido más amplio, especialmente en los ámbitos económico, social y jurídico. Muchas mujeres han desempeñado y siguen desempeñando un papel crucial en el desarrollo reciente de sus países; este papel es ampliamente reconocido, como lo demuestra la concesión del Premio Nobel de la Paz en los últimos años a Nadia Murad (2018), Tawakkol Karman (2011), Ouid al-Buchamawi (2015) y, el año pasado, a Maria Corina Machado. Como han demostrado estas extraordinarias mujeres, las mujeres no son solo víctimas que deben ser protegidas; también son agentes de cambio político y social y de toma de decisiones, agentes que deben ser alentadas y apoyadas.
Como Nadia Murad ha recalcado repetidamente, debemos luchar sin descanso contra la impunidad de la violencia sexual. El uso de la violencia como arma de guerra en Siria, la violencia sexual perpetrada contra mujeres migrantes y víctimas de trata en Libia, y la esclavitud sexual perpetrada por el ISIS son ejemplos intolerables. Francia está actuando contra estos crímenes: desde 2015, ha destinado más de 7,5 millones de euros a proyectos humanitarios y de estabilización que benefician a las poblaciones más afectadas por la ocupación del ISIS, brindando apoyo psicosocial a más de 50 000 personas. Francia también ha decidido acoger a 100 mujeres yazidíes para que tengan acceso a la atención adecuada e inicien un proceso de rehabilitación.
Preguntas personales :
- “¿Quién fue la mujer más influyente en su vida?”
Ha habido varias mujeres influyentes en mi vida, cada una en un aspecto diferente. Es por ello que no nombraría ninguna en particular, ya que todas, desde mi madre, mis abuelas, mi esposa, maestras y colegas han tenido un lugar especial.
Lo que si es cierto, es que la gran influencia de las mujeres que han estado en mi vida permanece conmigo y me ha permitido lograr mi desarrollo personal y profesional.
- “¿Le resulta más fácil negociar con hombres o con mujeres?”
En este aspecto no quisiera categorizar. El éxito de las negociaciones depende más de la personalidad, el profesionalismo, la voluntad y la capacidad de entendimiento de la persona que se tiene en frente, que del género en sí. Lo que sí es seguro, es que las mujeres negociando tienen la ventaja de la asertividad y eso es muy enriquecedor.
Fotos Eve Grynberg